En clase con Carlos Hernández y Yago de Marta: Dirección de campañas y oratoria
El viernes 20 de enero fue el turno de Carlos Hernández, director de Comunicación del PSOE. Cualquiera que le hubiera tratado con anterioridad sabría ya que la naturalidad y el don de gentes son quizá los rasgos más característicos de Hernández, un tipo que vive en la difícil y exigente frontera del periodismo y la política. Con esas mismas herramientas y con la experiencia que le da el habitar continuamente entre Escila y Caribdis, nos brindó cinco horas de clase que se pasaron como cinco minutos y que dejaron, al menos en mi caso, la reconfortante sensación de haber invertido de manera inmejorable la tarde de un viernes. Si Toby Ziegler –legendario jefe de Comunicaciones de El ala oeste de la Casa Blanca- y Alfredo Pérez Rubalcaba se fusionaran en una persona, el resultado sería algo muy parecido, por dentro y por fuera, a Carlos Hernández. Con el manejo de los tiempos propio del buen político y la capacidad de síntesis del periodista capaz, Hernández desarrolló con maestría los mandamientos que rigen su trabajo (transparencia informativa, credibilidad, dar toda la información posible y mantener buena relación con la prensa) y las misiones que su departamento lleva a cabo (seguimiento y análisis de la actualidad, aprovechamiento de recursos, comunicación interna, coordinación entre gabinetes…). La parte final de su exposición la dedicó a contar el making off de las campañas del PSOE para las elecciones generales de 2008 y 2011. Los continuos saltos temporales entre uno y otro escenario recordaron a los de una novela de Vargas Llosa. Del Vota con todas tus fuerzas al Pelea por lo que quieres, de lo confortable que resulta trabajar con el viento de las encuestas a favor al reto que supone enfrentarse a un partido que va 15 puntos por encima, de trabajar con un candidato telegénico como Zapatero a hacerlo con uno menos televisivo pero políticamente más consistente como Rubalcaba… Un sinfín de contraposiciones, un inacabable repertorio de recursos reales, una impagable colección de anécdotas sobre la sala de máquinas de uno de los dos partidos más importantes de España. Para alguien como yo que valora más las experiencias personales de la gente que su bagaje teórico (a menudo presumir de lo segundo es carecer de lo primero, mientras que disponer de vivencias es la base de la sabiduría) fue una gozada poder disfrutar de Hernández en esta faceta, tan distinta a la que podemos verle dedicarse día a día, mediando entre los periodistas y el Partido Socialista.
La dinámica tuvo continuidad en la jornada del sábado. No lo tenía fácil Yago de Marta (al listón dejado por el director de Comunicación del PSOE se le sumaban las elevadas exigencias de un público que acude a escucharle un sábado a las 9 de la mañana) pero decir que cumplió las expectativas es quedarse tan corto como glosar la figura de Goya ensalzando sólo sus grabados. Su mérito fue conseguir la cuadratura del círculo de unir en tiempo y forma la teoría y la práctica. De Marta nos daba las claves de una buena oratoria al tiempo que protagonizaba un discurso magistral. El conferenciante -oficiando siempre desde el centro de la sala, como los buenos los toreros- desarrollaba durante su intervención los consejos que lanzaba. Miraba a los ojos a todo el auditorio, impregnaba de emociones al receptor, ilustraba con llamativos ejemplos y relatos sus consignas… Creó una obra de ingeniería solo enteramente valorable al final de la misma e incluso, quizá, solo recordándola minutos u horas después de haber asistido a ella. Sólo por ese final asemejado a un reality show, con cuatro o cinco alumnos dirigiéndose a los demás mientras éstos y De Marta le señalaban las carencias en su discurso, ya hubiera merecido la pena. Pero es que ese no fue sino el broche a una sesión sencillamente magistral.
En fin, que el fin de semana pasado gozamos de dos clases estupendas, donde la práctica y la experiencia pesó sobre la teoría. Comentado con los compañeros, coincidimos en que son este tipo de sesiones las que nos llenan. Quizá nuestras expectativas pudieran resumirse metafóricamente en unos versos del maestro Sabina: es mejor –le pedí- que te calles / no me gusta invertir en quimeras / me han traído hasta aquí tus caderas / no tu corazón. Cambien “caderas” por “experiencias” y “corazón” por “sabiduría o bagaje plano y enlatado” y ese podría ser el resumen de lo que buscamos. Carlos Hernández y Yago de Marta cumplieron con creces.
Gracias y hasta pronto.
* Redactado por el alumno David Martínez -@davidmartinezg
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