Entrevista con Philippe Maarek
¿Podría darnos una breve definición de marketing político?
Básicamente se trata de una concepción integral de la política. Antes, se tomaban decisiones basadas en los temas elegidos para la campaña o durante el gobierno y luego se comunicaban. El cambio sustancial es que ahora se debe pensar primero cómo vas a comunicar y definir luego dichos asuntos. Es decir, que la comunicación cumple un papel estratégico y está presente desde el principio de la toma de decisiones.
Durante su clase insistió en que hay una manera adecuada de hacer marketing político. ¿Existe alguna forma de saber si estamos actuando de forma correcta?
Es una cuestión complicada porque depende del enfoque de cada uno. Por ejemplo, si eres un político lo correcto para ti será que salgas elegido, se trata de algo directo, sin tener en cuenta otras variables. Pero desde un punto de vista más amplio, moral podemos decir, lo correcto pasa porque la gente entienda mejor la acción del gobierno y que redunde en la mejora de la democracia.
En la historia reciente de la política estadounidense se ven claramente dos formas de entender la comunicación política: la de Karl Rove, el arquitecto de todas las victorias electorales de Bush, y la de David Axelrod, que llevó a Obama a la Casa Blanca. Definitivamente son dos estrategias distintas. ¿Se puede decir que una triunfó sobre la otra?
Lo importante es tener claro que cuando quedan dos candidatos al final, los dos han sido ayudados por excelentes especialistas, sus equipos son buenos y han hecho todo lo posible. Es difícil decir que uno haya sido mejor que el otro, más bien que uno ha fallado más.
Entiendo, pero habrá alguna diferencia, ¿no cree?
Sí las hay, pero no podemos concluir que una estrategia sea mejor que otra para conducir una campaña porque hay muchas maneras de hacer las cosas, de hacer marketing político.
¿Podría poner un ejemplo bueno y otro malo de recientes estrategias de marketing político?
El mal ejemplo sería la campaña de Lionel Jospin en 2002 y el bueno el de Barack Obama en 2008, básicamente porque la preparó desde mucho antes de lanzar su candidatura.
¿Podemos decir que Obama es el ejemplo más sobresaliente de “producto” de marketing político de los últimos tiempos? Recordemos que, a primera vista tenía todo en contra: es afroamericano, era poco conocido para la gran mayoría de la población y tenía poca experiencia política.
Yo no lo llamaría “producto”, diría más bien que hizo todo de la forma correcta, tomó todas las decisiones adecuadas. Eso, y que sus oponentes hicieron más errores.
¿Es posible saber qué porcentaje de una victoria electoral se debe a las técnicas de marketing político?
No, es muy difícil de medir. Está claro que ayuda pero también dependen los temas de la agenda o la situación concreta del país.
* Entrevista realizada por Óscar Santamaría (alumno del master)
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