Entrevista a Wolfgang Merkel
“Es necesario un Ministerio de Igualdad porque en España siguen existiendo desigualdades entre hombres y mujeres”
Wolfgang Merkel, catedrático de Ciencias Políticas la Humboldt y director del Centro de Estudios Políticos de Berlín, saltó a las páginas de los diarios españoles a principio de año por formar parte del ‘comité de sabios’ que asesoraron al PSOE para la elaboración de su programa electoral. Merkel es un fiel defensor de las políticas sociales emprendidas por Zapatero que, a su juicio, han puesto a España al nivel de países como Holanda o Bélgica en lo que a modernización cultural se refiere. Por el contrario, es totalmente crítico con la postura del Gobierno frente al nacionalismo, que considera una ideología “cerrada y estrecha de miras”, en las antípodas del progresismo.
Después de la reunión del ‘comité de sabios’ del PSOE hubo algunos medios que se hicieron eco del malestar de algunos de los intelectuales que participaron en la misma, por el carácter eminentemente mediático que tuvo el encuentro. ¿Cómo vivió usted esa polémica?
Nadie de nosotros se sintió molesto, es pura rumorología. Al contrario, muchos de nosotros, de hecho, salimos bastante contentos de la reunión, entre otras cosas, porque que tuvimos la oportunidad de charlar con importantes expertos de todo el mundo.
Sí, pero cuando ustedes llegaron a Madrid a principios de enero, el programa ya estaba escrito, por lo que no había lugar para muchos cambios…
Eso no es cierto. Antes de la reunión se nos pidió que enviáramos algunos escritos sobre temas políticos específicos y, a raíz de ello, se preparó el programa. Por lo tanto, nuestro trabajo ya estaba plasmado en el texto que se nos presentó en el encuentro. Además, aquel programa no estaba cerrado. Por ejemplo, les indicamos que el texto era demasiado largo y lo acortaron. Por otra parte, sería absurdo que tuviéramos excesiva influencia en el programa porque al fin y al cabo, se trata de un programa electoral de un partido político español.
Muchas veces se acusa a los políticos de utilizar al mundo académico más para refrendar sus actuaciones que para escucharlo en profundidad y actuar en consecuencia. Usted ha asesorado a muchos líderes como Gerard Schroeder, Michelle Bachelet o Tony Blair. ¿Cómo fue la actitud de Zapatero ante sus ‘consejos’?
Zapatero escuchó seriamente y con interés todo lo que dijimos. Su actitud fue completamente diferente a la de otros líderes como, por ejemplo, Tony Blair. Mientras al ex presidente inglés le gusta cuestionar y debatir, Zapatero prefiere escuchar.
Los detractores de Zapatero le acusan de ser demasiado amigo de gestos impactantes tras los que no hay nada más que humo. ¿Es ésa su impresión?
Todos los políticos tienen que estar muy pendientes de la imagen que transmiten. En eso consiste una campaña electoral. Dicho esto, no estoy de acuerdo con que Zapatero no haya hecho nada a lo largo de su primera legislatura. Es más, creo en los últimos cuatro años se la modernización cultural de España ha vivido un enorme empuje gracias a sus políticas. Zapatero ha logrado que se hable de los derechos de las minorías, de los homosexuales… ha llevando a España a uno de los puestos más avanzados de Europa, a la misma altura que los países bajos.
La importancia de los símbolos
Por primera vez el Gobierno de España tiene más mujeres que hombres y Carme Chacón ostenta el doble record de ser la primera mujer en ser ministra de Defensa y, además, es dar a luz durante su mandato. ¿La paridad forma parte de ese proceso de modernización?
No se deben subestimar los gestos simbólicos en política. Mira a Chile, por ejemplo. La actual presidenta Michelle Bachellet, también fue en su día ministra de Defensa; mujer, divorciada, de izquierdas… Su nombramiento fue una especie de provocación simbólica. No creo que obligar a que haya más un 50% de mujeres en un gobierno lo convierta, automáticamente, en un mejor gobierno, pero sí contribuye a fomentar la igualdad. España sigue siendo una sociedad eminentemente dominada por los hombres, en mucha mayor medida que en los países del norte de Europa, y gestos como poner a una mujer al frente de un ministerio tradicionalmente masculino fomentan su modernización cultural, por lo que los veo como acciones positivas.
Entonces, ¿cree necesario un ministerio de Igualdad?
Sí. Es necesario porque sigue habiendo desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y porque sigue existiendo dificultad a la hora de compatibilizar la vida familiar con la laboral para las mujeres. España sigue estando, en este aspecto, detrás de países como Francia, los escandinavos, Holanda…
strong>Pero no opina que el dinero que se invierte en crear el ministerio, podría emplearse en ayudas concretas que fomenten la conciliación, como subvenciones a guarderías…
Ésa es la típica crítica demagógica. El dinero que se emplea en la creación de un ministerio es muy poco, en realidad.
Sin embargo, es cierto que la discriminación positiva puede hacer que se minusvalore la valía de muchas mujeres, ante la duda de si están en sus puestos por sus méritos o por una mera cuestión de sexo…
Sí, estoy de acuerdo en eso. Pero insisto en que no hay que minusvalorar los gestos simbólicos y que, nos guste o no, las mujeres siguen cobrando menos que los hombres en los mismos puestos y accediendo en mucha menor medida a círculos de poder. El ministerio de Igualdad fomentará que se lleven a cabo muchas políticas que pueden ayudar a cambiar la posición de la mujeres en la sociedad española y, por encima de todo, a que tengan las mismas posibilidades que los hombres.
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