Master en Comunicación Política

Comunicación política e institucional

¿Debate “on line” o guerrilla “on line”?

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A pesar de que parece haber acuerdos sólidos acerca del rol de los debates como oportunidad cívica real y directa que permite ensalzar la deliberación pública, uno de los resultados más consistentes es que sus consumidores desean choque, conflicto y confrontación.

Lamentablemente, eso también sucede en los debates on line . Ese tipo de debates, foros, secciones de comentarios o post suben el tono de la discusión sobre cuestiones que afectan al honor y la diversidad de ideas. Crean un ambiente de hostilidad y enfrentamiento. Esa conducta, llamada flaming , es una interacción insultante entre los usuarios de Internet, que conduce a posturas polarizadas y radicalizadas sobre política, religión u otros temas.

Se aprecia en los debates una cultura de vandalismo en usuarios individuales, en organizaciones sectoriales y en representantes de partidos políticos que administran usuarios falsos, comentan con nombres inexistentes o saturan decenas de casilleros con idéntico comentario.

El anonimato expande la inconducta: la cobardía hace decir cosas que no se dirían ante la exigencia de visibilidad del cibernauta. Por eso, algunas políticas de los medios para reglar la participación son la moderación con reglas de juego de censura para quien incumple, el registro previo del usuario, las reglas de uso y la posible denuncia de sus pares.

Moderación, ¿sí o no? Dos consecuencias sociales derivadas de estos debates. Una, constructivista, que afecta a los jóvenes nativos digitales, dado que los sistemas pedagógicos se están construyendo en una cultura digital con inmersión plena en la Web. El alumno, ¿podrá discernir que el debate de los periódicos digitales es lo más alejado del sistema de convivencia democrática?

Otra consecuencia es el vacío legal para quien resulta agraviado por un medio que no controla lo que se publica, pero posibilita la difamación. Los damnificados pueden sentirse víctimas de una conspiración en la que los medios serían cómplices.

Los debates de usuarios suelen ampliar la perspectiva del periodista, controlar la inexactitud de lo escrito en determinadas circunstancias, equilibrar los sesgos editoriales cuando son muy abusivos. Pero moderar todo es una verdadera sobrecarga para el periodista o una nueva función editorial del medio.

En cambio, no moderar en temas delicados puede ser una línea editorial encubierta si se conoce previamente que el tono será muy crítico y con un sesgo predominante en los comentaristas. Moderar sólo determinados temas puede provocar una censura muy explícita y dañar la reputación del medio.
Una condición menos 
Creo que los medios tienen una inmunidad democrática, amparada en la libertad de expresión, que los hace constituirse como medios de comunicación y controladores del poder. Pero creo que la autoexigencia de que la prensa sea representante del pueblo excede por lejos su función y, es más, le compete a otro esquema de dirigentes (no sólo a los políticos), antes que a los periodistas. La novedad de los comentarios digitales, como tantas cosas del avance tecnológico, va produciendo brechas que -en este caso- no tienen que ver con quién accede sino con los intereses de quienes acceden, que no aportan información, sino reacción.

Nada está cerrado en este tema que los medios deben pensar seriamente: cuánto aporta a la riqueza de la calidad de la democracia este supuesto “debate digital”.

* Mario Riorda. Docente, miembro del Consejo de Administración de Cippec
* Publicado en
La Voz

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Publicado por mastercompol

March 25th, 2010 at 3:56 pm

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